Nuestra Lolita se está haciendo mayor. Aún no ha cumplido un año y ya se le nota más tranquilita, obedece más y no es tan trasto. Incluso podemos pasear por la calle sin correa y no sale corriendo, cosa que era impensable hace unos meses, cuando todo lo que veía le llamaba la atención.
Ahora puedo bajar la basura acompañado por ella sin necesidad de ponerle el arnés ni llevando la correa, hace caso, viene cuando la llamas y nos sigue cuando vamos andando.
Lola con su mami
También está empezando a jugar más con sus amigos del parque. El otro día estuvo jugando con Mara, bueno, Mara jugaba con ella y ella intentaba defenderse con gruñidos y embistes, estaban súper graciosas.
Pero eso no quiere decir que haya perdido su interés explorador. Siempre que tiene ocasión se para a oler cosas, a inspeccionar todo lo que le rodea, porque aún quedan muchas cosas nuevas para ella, mucho mundo por descubrir y muchas cosas que conocer.
Lo que no ha cambiado en ella son las siestas que se sigue pegando cuando tiene ocasión o cuando no estamos jugando con ella.
Muchos de vosotros ya habréis visto el vídeo cuando lo publicamos en Facebook, pero queremos plasmarlo también aquí, en su blog, para guardar este recuerdo junto con sus otras experiencias:
Lola empieza sus clases de natación en la bañera de casa. Tiene que estar en forma, y ahora que se acerca el veranito le vendrá genial para refrescarse. El veterinario nos recomendó practicar la natación de vez en cuando, es bueno para su crecimiento y para el desarrollo de su columna vertebral, además de que le puede servir por si alguna vez cae en una piscina o algo similar.
Nuestra Lola se está haciendo mayor, y desde que era bien pequeñita le estamos enseñando trucos que le ayudan a ser graciosa, pero también a tener cierta disciplina.
Lo primero que aprendió fue el "Sit" (siéntate), y lo tiene ya muy dominado, lo hace prácticamente con cualquiera que se lo diga.
El siguiente paso era, cómo no, dar la patita. Una vez tenía aprendido el sentarse le pedíamos que nos diera la patita y, gracias a los premios, al final lo conseguimos. Perfeccionar la técnica es difícil, porque a veces se tira a darte las dos patitas a la vez, pero poco a poco lo va a prendiendo y mejorando, hasta tal punto que ya es la mayoría de veces cuando lo hace bien.
El tercer truco que aprendió es a chocar las dos patas hacia arriba, cuando le mostramos la mano por encima de su cabeza. Esto fue muy rápido, lo aprendió en seguida, y queda muy gracioso cuando lo hace.
Todavía le estamos enseñando a dar besitos, que no es fácil. Hay que insistirle mucho y darle alguno como de ejemplo, pero muchas veces lo hace por ella misma.
Antes hacía un jueguecito que consistía en ir corriendo de uno de nosotros hacia el otro. Uno la sujetaba, mirando hacia el otro y le decía "1, 2 y 3!" y salía corriendo hacia el otro. Últimamente parece ser que se le ha olvidado, porque no lo hace casi nunca. Tendremos que volver a practicarlo para que no se le olvide.
Desde hace unos días estamos enseñándole a que acuda cuando le llamamos o le decimos "ven!", porque nos gusta dejarla suelta en el parque, pero no nos fiamos por si se va corriendo, le puede pasar cualquier cosa. Todavía estamos usando los premios, pero ya va haciendo más caso. A ver si en poco tiempo nos obedece y podemos soltarla tranquilamente.
El último truco que ha aprendido ha sido esta tarde. Hoy ha aprendido a tumbarse. Una vez está sentada le digo "tumba" y se tumba en el suelo, bocabajo. Al principio lo hice con ayuda del premio, indicándole el movimiento; pero las últimas veces ya le decía "tumba" y después de unos segundos se tumbaba, con un poco de cara de resignación, todo hay que decirlo, pero vale la pena, porque después de hacerlo bien siempre se lleva un premio.
También ha aprendido a subir por el tobogán del parque. Pilla carrerilla, da un salto y empieza a correr hacia arriba por la rampa. Si no coge suficiente carrerilla no llega, pero aún así se lo pasa bomba. Lo podéis comprobar en este vídeo.
Bueno, y el mayor truco que está aprendiendo es a hacer sus necesidades en la calle, que no nos está costando tanto como pensábamos, pero hay que estar un poco pendiente y no perdonar ni una bajada, porque la pobre no aguanta mucho todavía.